Como es evidente no existe una respuesta clara para esta pregunta. Ya que según el caso y la situación podrá ser o no recomendable hacerlo.

Sabemos que la labor de los peritos es presentar a los jueces su informe y pruebas obtenidas y convencerles de la veracidad, objetividad e importancia de estas. Por lo tanto, reconocer sus propios errores o ofrecer disculpas suele ser recomendable, por ejemplo, en los casos en que no hayan entendido bien lo que les indican, las preguntas que reciben, si tienen dudas o si les es difícil contestar,  etc. Y por supuesto si llegan a perder los nervios en pleno juicio.

En cambio existen otras muchas situaciones en las que no será recomendable pedir disculpas o reconocer los errores. Por ejemplo cuando reconocer un error puede dar lugar a males mayores, como que se anule un testimonio.

En cualquier caso, cuando se vayan a reconocer los errores se deberá tener en cuenta una cosa. Y es que deberemos haber hecho previamente todo lo posible para evitarlo, porque en caso contrario no se estará mostrando humildad o sinceridad, sino más bien lo opuesto. Incluso el perito podría acabar con su informe invalidado.

Por lo general reconocer un error puede transmitir sinceridad y dar credibilidad al informe y los testimonios del perito, pero también puede dar lugar a situaciones de mayor gravedad o transmitir mala profesionalidad y poca credibilidad. Según los casos puede llevar incluso a la inhabilitación laboral.

Por lo tanto, si se encuentra un perito ante está situación, lo más recomendable será analizar el caso concreto, así como las ventajas e inconvenientes que podría tener el confesar los posibles errores, para así poder decidir en consecuencia.